Los senderos en Andalucía, un negocio para captar 100 millones de turistas europeos

La industria turística andaluza no está sobreexplotada en todos sus extremos. Hay sectores con una importante capacidad de crecimiento que se están poniendo en valor. Es el caso del turismo rural que tiene numerosos aspectos por potenciar. Y este es precisamente el espíritu de la Ley de Senderos que hace un año aprobó por unanimidad el Parlamento de Andalucía y que ahora se está desarrollando con un reglamento que pretende homogeneizar los senderos rurales y caminos públicos para hacerlos aptos para la práctica deportiva, de ocio y lúdica, manteniendo siempre unas normas de uso que garanticen su conservación, así como su uso tradicional agrícola y ganadero. El consenso político al respecto no se corresponde con el de las asociaciones afectadas ya que Asaja considera que se trata de una normativa innecesaria y contradictoria, además de crear indefensión a los titulares de terrenos privados, lo que niega el Gobierno andaluz.

Desde la Junta y el Parlamento se ve de otra manera y defienden que no se trata sólo de un interés ecologista como explica uno de los promotores de esta norma, el diputado de Podemos David Moscoso. La iniciativa de la Cámara andaluza pretende captar nada menos que a cien millones de senderistas europeos que practican este deporte con asiduidad. Las cifras de aficionados son mareantes: sólo en Reino Unido hay 50 millones de senderistas que viajan por Europa precisamente movidos por su afición. En Alemania, más de treinta millones de personas practican este deporte al menos una vez a la semana, una cifra similar a la de Francia.

Seis mil millones al año

Hay más datos oficiales: la Comisión Europea cifra en seis mil millones de euros al año el impacto de esta actividad en la economía europea que tiene la ventaja, para España, que se concentra precisamente fuera de los meses de verano, ya que se centra en primavera y otoño. Otro apunte de relevancia. El senderismo es la primera actividad económica de Aragón que tiene un impacto de 200 millones anuales.

Una buena parte de Europa está ya interconectada por una red de senderos que tienen su continuación en distintos países. Se trata de recorridos debidamente señalizados, que garantizan condiciones de seguridad para los deportistas y que permiten que puedan recorrerse de varias formas: a pie, a caballo o en bicicleta.

Existe una Asociación Europea de Senderismo que constituye la principal entidad internacional de senderismo y que organiza diversas actividades anuales como el encuentro Eurando que se celebra cada cinco años en una región europea. Andalucía fue la elegida en 2011 con un gran éxito de participantes aunque no ha tenido continuidad por falta de oferta.

Pero no todo está por hacer. La Federación Andaluza de Montañismo ha homologado hasta la fecha 8.946,30 kilómetros de senderos por toda la comunidad autónoma que están a disposición de los senderistas para su uso público y gratuito. Un reconocimiento que garantiza la seguridad de los deportistas y una señalización similar a la europea que, a partir de ahora, será obligatoria para los nuevos senderos.

Los senderos están catalogados en tres categorías. Gran recorrido (GR) para los que tienen más de 50 kilómetros; de pequeño recorrido (PR) para los que tienen entre 10 y 50 kilómetros y senderos locales (SL) para los que cuentan con menos de diez kilómetros. Eso sí. Todos tienen una debida señalización y un obligado mantenimiento que no siempre se cumple ya que muchos de los promotores son los propios ayuntamientos que lo han hecho lo mejor que han podido pero con pocos medios, explica David Moscoso. Pero se calcula que existen unos 60.000 kilómetros de senderos por todo el territorio que podrían ser señalizados y homologados progresivamente.